jueves, 30 de julio de 2009

Analistas consideran que la fuga de dinero se debe a la desconfianza en el gobierno.

En los últimos dos años, Argentina ha sufrido una fuga récord de capitales, con una pérdida estimada por una consultora privada en US$44.000 millones, que equivale al 6,7% de su Producto Interno Bruto (PIB).La salida de dinero supera incluso a la que se vivió durante la crisis económica de 2001-2002, la peor en la historia del país.

La mayoría de los analistas consultados por BBC Mundo coincidieron en resaltar una causa para este fenómeno: la desconfianza en el gobierno.

"Cuando no hay reglas claras y no hay previsibilidad, la gente compra dólares", señaló Osvaldo Cado, de la consultora financiera Prefinex.

Según el experto, la tendencia a optar por la moneda estadounidense es parte de la cultura del ahorrista argentino.

Otra tradición arraigada en el país es la de guardar dinero en una caja de seguridad de un banco, o incluso usar la cama como caja de ahorro personal: desconfiados del sistema financiero, muchos argentinos optan por poner sus fondos debajo del colchón.

Sin embargo, más allá de estas costumbres, los economistas también advierten una fuerte alza en los depósitos bancarios en dólares y en los envíos de dinero al exterior.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), más de la mitad del dinero sacado del sistema en el primer semestre del año tuvo como destino una cuenta en el extranjero.
Peor que en 2001
Dólares

La fuga de dinero actual supera la ocurrida en 2001con la peor crisis económica de Argentina.

Según la consultora económica Ecolatina, durante la crisis de 2001-2002 Argentina tuvo una salida de capitales equivalente al 6,4% de su PIB.

La masiva fuga de dinero llevó a que el entonces presidente Fernando de la Rúa impusiera restricciones a la extracción de depósitos bancarios, una polémica medida conocida como el "corralito", que contribuyó a la caída de su gobierno.

¿Está Argentina en riesgo de caer en una situación similar?

"No hay peligro inmediato de volver al pasado", asegura Lorenzo Sigaut, de Ecolatina.

El economista dijo a BBC Mundo que la gran diferencia entre aquel momento y el actual es que ahora el BCRA cuenta con seis veces la cantidad de reservas (US$46.000 millones), lo cual le permite contrarrestar el efecto de la salida de capitales.

Los analistas coinciden en que fue la política de acumulación de reservas que llevó a cabo el gobierno de Néstor Kichner (2003-2007) la que permitió que su esposa y sucesora, Cristina Fernández, ahora respire más tranquila en este aspecto.

Según los expertos, esta política fue posible a partir de la devaluación de la moneda local, el peso, que ocurrió en 2002 luego de que el país pusiera fin a más de un década de paridad con el dólar.

El superávit fiscal y comercial que vivió Argentina durante los años posteriores a la crisis, impulsados por la baja en el consumo doméstico y el precio récord de los productos agropecuarios de exportación, alentaron la acumulación de reservas, que hoy son el sostén de la economía.
Riesgo

Pero a pesar de que este "colchón de reserva" mantiene la economía a flote, muchos advierten que la situación podría revertirse si el país vuelve a tener un balance comercial y fiscal desfavorable.

Si se mantiene el nivel de fuga de capitales y el país no logra bajar su gasto y mantener su superávit comercial, va a tener que usar sus reservas

Lorenzo Sigaut, Ecolatina

"Si se mantiene el nivel de fuga de capitales y el país no logra bajar su gasto y mantener su superávit comercial, va a tener que usar sus reservas", señaló Sigaut.

Atentos al impacto negativo de la salida de capitales, las autoridades argentinas anunciaron medidas que buscan restringir la compra de dólares.

La agencia de recaudación, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), informó la semana última que aplicará una serie de controles sobre los contribuyentes que quieran comprar la moneda estadounidense.

Sin embargo, según algunos economistas, la iniciativa corre el riesgo de alentar el mercado negro de compra de dólares, y además podría generar más incertidumbre sobre la fortaleza del sistema financiero.

"Lo que se necesita son señales de confianza", afirma Sigaut, quien asegura que algunos gestos del gobierno podrían poner fin a la fuga de capitales.

"Si el dinero se quiere ir, se va a ir", afirma por su parte Cado, quien coincide en que sólo la voluntad política podrá poner fin al derrame de capitales.

Uno de los cambios más solicitados es el fin de la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el organismo encargado de medir los principales indicadores económicos del país.

martes, 28 de julio de 2009

El Nación giró otros $ 1.000 millones en préstamos para financiar al Tesoro

Sin acceso al crédito externo, el Gobierno volvió a echar mano de los fondos que mantienen algunas dependencias del sector público. Ayer se publicó en el Boletín Oficial un decreto por el cual el Tesoro tomará $ 1.000 millones del Banco Nación para cubrir necesidades de financiamiento.

La medida fue adoptada a través de las Resoluciones Conjuntas 161 y 42 de las Secretarías de Hacienda y Finanzas del Ministerio de Economía, respectivamente.

El préstamo es una ampliación del programa de financiamiento por $ 7.300 millones que acordó el Gobierno con la entidad financiera en junio, cuyo desembolso está previsto en varios tramos hasta noviembre, y uno de los cuales se realizó el 15 de julio por $ 1.800 millones.

La deuda se amortizará en iguales condiciones que el desembolso anterior. Es decir, en 24 cuotas mensuales y consecutivas, con un primer vencimiento en enero del año próximo. Y tendrá un rendimiento en base a la tasa Badlar para depósitos a plazo fijo del sector público en pesos de entre 30 y 35 días, más un plus de un punto porcentual. Hoy ello implica un rendimiento en torno al 14% anual.

La norma –que lleva la firma de los secretarios Juan Carlos Pezoa (Hacienda) y Hernán Lorenzino (Finanzas)– especifica que el “desembolso será durante el mes de julio y el mismo se encuentra condicionado al nivel de liquidez del banco (Nación) y cumplimiento de los límites establecidos por el Banco Central”.

El Gobierno tendrá además la “opción de precancelación” del préstamo “de manera anticipada y en forma total o parcial”.

Además del financiamiento por $ 7.300 millones acordado entre el Tesoro y el Nación, la entidad que dirige Mercedes Marcó del Pont ya le había dado un préstamo puente de $ 1.000 millones al Fondo Fiduciario de Infraestructura Vial.

En este contexto, el Gobierno deberá hacer frente el 3 de agosto próximo al mayor vencimiento de deuda del año, por lo que debe asegurarse una holgada posición de caja. Se trata del pago de una parte del capital e intereses del Boden 2012 por u$s 2.251 millones.

La posibilidad de que el Estado se financie a través del Banco Nación estaba vedada porque en los hechos es un autopréstamo que puede poner en riesgo la solvencia de la entidad. Pero la Ley de Presupuesto vigente la habilitó con un límite preciso: no superar el 30% de los fondos públicos depositados en la institución.

Con los últimos $ 1.000 millones, el Tesoro ya utilizó del Nación $ 4.000 millones en total. El uso estuvo concentrado en las dos finalidades previstas en la ley: financiamiento de obras de infraestructura (gastos de capital) y pagos de deuda pública. En el primer caso, el Nación es el encargado de recibir la solicitud de fondos de parte del Ministerio de Planificación Federal y de evaluar tanto el proyecto como su capacidad de repago. En el segundo caso, el pedido lo encausa directamente el Ministerio de Economía.

domingo, 19 de julio de 2009

Novecientos días muy especiales

Por PEPE ELIASCHEV

La Argentina no crece. Tuvo que reconocerlo el propio Gobierno, mientras el ministro de Economía, Amado Boudou, hacia malabarismos para digerir los amargos tragos de kirchnerismo que ahora le toca saborear. Sigue sin poder formar equipo, tras verificar en la realidad que el verdadero titular de la cartera es Néstor Kirchner y que el designado no puede sino ser una figura virtual.
abre comillasLa inevitable aceptación de la realidad por parte del vapuleado INDEC fue blanqueada por el ministro Boudou, quien juró que 'va a hacer algo' con el Institutocierra comillas


Pese a que el Gobierno no reconoce la caída de la actividad económica, por lo menos las cifras del INDEC ya admiten que no hay crecimiento. En mayo la Argentina no registró variaciones respecto del mismo mes de 2008. Desde noviembre de 2002 (gobierno del presidente Eduardo Duhalde), por primera vez el Estimador Mensual no reporta crecimiento.

La Argentina venía creciendo hacía ya siete meses consecutivos cuando Kirchner asumió la presidencia, a fines de mayo de 2003. Esto era tan concluyente que Kirchner no tocó al ministro Roberto Lavagna, nombrado por Duhalde en abril de 2002 y que permaneció en el cargo hasta noviembre de 2005.

CAMBIOS

Esto patentiza que es la primera vez en casi siete años que las estadísticas oficiales que siguen la marcha de la economía argentina informan de un crecimiento cero en un mes cualquiera respecto del mismo mes del año anterior. Por eso, y afortunadamente, el golpeado gobierno de Cristina Kirchner ha comenzado a conversar con la oposición política y económica.

El oficialismo ahora reconoce, aunque no lo admita en público, que el producto bruto interno nacional retrocedió mes a mes hasta noviembre de 2002 (cuando registró 4,9 por ciento menos que en noviembre de 2001), pero ya en diciembre de 2002 exhibía el primer brote verde, una suba de 0,6 por ciento, que se amplió al 4,2 por ciento en enero de 2003. Esos seis meses de presidencia de Duhalde fueron el comienzo del ciclo virtuoso, bajo la conducción de Lavagna. Ese semestre de relanzamiento fue lo que recibió (y no inventó) el gobierno de Kirchner. Eso ahora está suspendido.

La inevitable aceptación de la realidad por parte del vapuleado INDEC fue blanqueada por el ministro Boudou, quien juró que "va a hacer algo" con el Instituto, tras enfatizar que dicha repartición "forma parte" del Palacio de Hacienda, como si fuera necesario aclararlo: "el INDEC es parte de la agenda de la Presidenta, es parte de mi agenda, es parte de todos. Vamos a hacer algo en ese sentido para el mejoramiento de todas las instituciones", confesó en lenguaje un poco oblicuo.

Como el sarcasmo y la soberbia han sido hasta ahora recursos habituales del oficialismo, Boudou no se desmarcó por completo de esa manera desdeñosa de comportarse, e ironizó sobre los rumores que el jueves sacudieron la City: "sí, yo renuncié. Los diarios están buscando noticias. Y está bien, los muchachos trabajan mucho. Nosotros también trabajamos mucho". La verdad es que el comienzo de Boudou ha sido pedregoso y poco ágil, después de la larga siesta del irrelevante e inaudible Carlos Fernández.

Mientras que el Gobierno tuvo reflejos atinados al recibir primero a los ganadores de las elecciones, el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), Boudou certificó otro cambio inexorable: regresar al Fondo Monetario Internacional, del que Kirchner se había ido con un portazo y pagando al contado unos 10.000 millones de dólares. "Vamos a ir a los mercados voluntarios de crédito", admitió el nuevo ministro, pero necesitó una capa importante de maquillaje de ocasión: "no vamos a aceptar recetas que ya llevaron al país a un 25 por ciento de desempleo. Vamos a ir a los mercados voluntarios de crédito, estamos trabajando en muchas medidas vinculadas a esto, pero en el contexto de un acercamiento a los mercados de financiamiento que nos permita seguir generando más trabajo en el país, lo único que le da sustento a la Argentina a largo plazo".

Retórica colorida, pero superficial. La Argentina quiere volver al mundo porque se le terminó el dinero a Hugo Chávez y si lo presta, lo cobra más caro que nadie. La fantasía de vivir con lo nuestro se desvanece y nada mejor que un cuadro del más virulento neoliberalismo económico, formado en las aulas del menemista CEMA, como encargado de pilotear ese retorno, tras largos años de inflamada dialéctica para la platea.

Pero Boudou no pudo armar todavía su equipo, después de diez días en el cargo, con la excepción de ratificar a Guillermo Moreno, intangible y blindado por ahora. Un ex colaborador de Aníbal Ibarra en el Gobierno de la Ciudad, Roberto Feletti, que era vicepresidente del Banco Nación, se alineó ahora bajo el mando de Boudou como secretario de Política Económica. Feletti es diestro para encuadrarse. Luego de trabajar en diversos cargos para Ibarra, se puso a las órdenes del ahora opositor Alberto Fernández. Cuando éste tuvo que hacer las valijas, Feletti se colocó bajo el amplio paraguas de Julio de Vido. Ahora reportará, además, a Boudou. Un funcionario público casi vitalicio como Feletti no se borra así nomás de la planta de personal altamente remunerado por el Estado.

EQUIPO

Se asegura que Guillermo Moreno mantiene un vínculo lubricado con Feletti, cuya tarea en el Banco Nación era aprobar créditos, tarea en la que fue muy complaciente con los pedidos del todopoderoso secretario de Comercio, que siempre pide dinero para empresas en problemas que él termina supervisando o directamente manejando.

Pero la primera semana en el cargo fue dura para Boudou. Desde Olivos, la sombra de Kirchner se hizo sentir de manera rotunda. Fue Néstor y no Cristina quien, según todos los indicios, punteó los nombres sugeridos por el ministro para su equipo y puso la bolilla negra. Magullado desde el 28 de junio, Néstor Kirchner sigue ejerciendo un poder que solo pueden acotar las limitaciones de la realidad, pero que nadie cercano a él se anima a cuestionar todavía.

Lo sugestivo y aleccionador es que Boudou y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, son hoy los dos máximos funcionarios de la economía kirchnerista. Ambos tienen formación, extracción, criterios y reflejos de acendrada raíz neoliberal, pero supieron adecuarse al clima de la época. Mientras que a los profesores universitarios que militan en Carta Abierta, Kirchner les habla de peronismo revolucionario, John William Cooke y Rodolfo Walsh, para la economía real apela a quienes siempre pertenecieron al mundo cultural o práctico de los negocios, sin renunciar nunca, eso sí, a defender en público un funambulesco "modelo" nacional y popular.

Claro que el Gobierno está ahora enredado en una serie de adecuaciones y acomodamientos que no dejan de ser expresión de una realidad abrumadora, su derrota electoral del 28 de junio, tras la cual el aniversario de su derrota en el Senado por la resolución 125 del que se recuerda un año, parece darle valencia y espesor todavía mayor.

El kirchnerismo ha sido víctima de su propio dogmatismo, más formal que ideológico. En un año horrible para sus proyectos y expectativas, retrocedió sin parar y ahora se encuentra ante un universo diferente y con la necesidad de organizar su nueva vida, con reglas de involucramiento muy alteradas, entre las cuales la soberbia y la altanería son improcedentes. Tras conversar con radicales, socialistas y cívicos, ahora les toca el turno a peronistas y macristas. Nada monumental surgirá seguramente de estos encuentros, que son noticia porque durante seis años el kirchnerismo gobernó solo, consigo mismo y con sus valedores, ignorando de modo hiriente al resto del país. Pero que se converse y que gente no conchabada por el poder sea autorizada a tomar un vaso de agua en la Casa Rosada demuestra que, en su abismal indigencia ciudadana, la Argentina se reencuentra lentamente con otra realidad.

DEMOSTRACION

Esta semana Cristina Kirchner conversará a solas con Mauricio Macri y Florencio Randazzo se las verá con su ex jefe Felipe Solá. Un mundo desconocido y sorprendente asoma el desafío abierto a la verticalidad intemperante del pasado. Los Randazzo y los Boudou ocupan el escenario, mientras los agotados mastines de la prepotencia, estilo Kunkel o D'Elía, mastican su amargo silencio. ¿Cambio táctico? ¿Dejarse "invadir" para luego contra atacar con más fuerza? La que deberá demostrarlo se llama Cristina Kirchner. Le quedan casi 900 días de mandato.

Boudou: "Vamos a seguir apostando muy fuerte a sostener la actividad económica"

"No esperen de nosotros algún tipo de medida que tenga que ver con deteriorar lo que ha sido el sostenimiento del empleo y la inclusión social en estos años", puntualizó el funcionario.

Por otro lado, al ser consultado sobre las declaraciones del titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcatti, quien había afirmado que no sabía si era "ingenuo, o un mercenario", el ministro respondió: "Yo estoy para trabajar, creo en el proyecto político en el que estoy participando, y a nosotros siempre nos van a encontrar para defender el trabajo, en este lado, en el proyecto de la Presidenta".

En declaraciones a radio Mitre, Boudou sostuvo que "desde el 2003 hemos puesto mucho cuidado en mantener el superávit" y que seguirá trabajando en ese sentido "porque es muy importante".

"Incluso en el tema provisional donde hemos hecho muchísimos aumentos, siempre hemos tenido cuidado de sostener la regla intertemporal, es decir que se pueda seguir pagando en el tiempo lo que se venía haciendo y acá vamos a hacer lo mismo, cuidando el sentido del Gobierno, que es el crecimiento con inclusión social, y con trabajo formal", apuntó.

El funcionario agregó que "ya hemos visto lo que fueron en la Argentina esos famosos planes de ajuste y nosotros tenemos en la cabeza cosas muy distintas", incluso en períodos de crisis "vamos a seguir apostando a sostener el nivel de obra pública, a estar en colaboración con todas las empresas para que sigan trabajando".

"Esto tiene que ver con sostener un país, ya que en lo que hace sustentable a un país en el largo plazo es la actividad económica", resumió.

Boudou aseveró que existe un "modelo de crecimiento que tiene que ver con el equilibrio, sabemos que hay un mercado externo, pero también que hay que cuidar el mercado interno" y ejemplificó con el caso del dólar donde "hemos llevado un tipo de cambio administrado que ha permitido que no haya tensiones" y que "tiene en cuenta las distintas necesidades del país".

"Esas son las políticas que hay que esperar de este gobierno", disparó.

Sobre los números difundidos ayer por el INDEC respecto de la evolución de la economía, interpretó que reflejan "el trabajo" del organismo que "da los números que hay que dar".

Sin embargo destacó que "vamos a seguir fortaleciendo el organismo", y al ser consultado en particular sobre versiones de auditorías o comités universitarios para asesoramiento, insistió en que "algunas medidas vamos a tomar" pero pidió "no esperar medidas altisonantes".

También contó que "estoy trabajando con un grupo de colaboradores pero todavía no he dicho ningún nombre" y consideró que "se dio demasiada trascendencia" al tema debido a que "cuando uno ve el tiempo que tardaron otros ministros, ve que 15 días es un promedio" lógico.

"Sin embargo, creo que lo central es la figura del ministro que fue designado por la Presidenta", afirmó.

También respondió que "sí, por supuesto, ¿porque no?" seguirá en su cargo el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y evaluó que "la estigmatización, y poner a una persona en el centro de la discusión le quita profundidad al análisis de los temas en particular".

"Es poner una persona por sobre los temas y bueno, el ministro soy yo, y yo tengo que trabajar sobre las distintas temáticas que hay en la Argentina", destacó.

Entre ellas, dijo, que "hay que llevarle a los organismos multilaterales de crédito la visión de que hay que hacer cambios profundos para poder tener mercados de créditos voluntarios que funcionen acorde a las necesidades de los países".

En otro orden, el ministro pidió "trabajar sobre las expectativas con las medidas necesarias y mucha calma" en el marco de la crisis, al recordar que "también se venía diciendo en noviembre que el país se caía, después en marzo, pese a que nosotros seguimos trabajando sin prisa y sin pausa por sostener lo que decía antes, el crecimiento y la inclusión social que son los ejes de este Gobierno".

Aseguran que la volatilidad del precio del petróleo se debe a la especulación

El piso del tobogán concluyó a mediados de febrero y de allí en más retornó a una nueva senda ascendente hasta 72 dólares el barril en los últimos días del mes pasado, equivalente a una mejora del 125 por ciento.

La difusión en Estados Unidos de los datos de desempleo de junio que dieron cuenta de una tasa de desocupados del 9,5 por ciento de la población económicamente activa -las más alta en 26 años- hicieron derrapar nuevamente el precio del crudo alrededor de un 20 por ciento.

El viernes, los contratos pactados para agosto en la bolsa de Nueva York cerraron en 63,75 dólares, 57,5 por ciento menos que el récord histórico de julio de 2008 y casi 200 por ciento por encima del piso de 32 dólares de febrero pasado.

"Varios factores clave influyen en el comportamiento de este commodity. En primer lugar, esta clase de activo es el reflejo indirecto de la actividad económica mundial: desde marzo y hasta mayo los operadores estuvieron convalidando grandes subas en todos los activos de riesgos debido a las perspectivas de una pronta salida de la recesión", señaló un informe de la consultora Research for Traders.

El mismo trabajo agrega que "en las últimas semanas esta visión ha cambiado al evidenciarse que los ’brotes verdes’ no siguen proliferando y se disipa la expectativa de una pronta salida a la actual crisis, lo que produce un impacto directo sobre el precio del petróleo".

Otro factor destacado por los especialistas del sector es el alto nivel de especulación que existe en este mercado.

Esto último quedó evidenciado, según las autoridades del Tesoro de Estados Unidos, cuando en pleno boom de los commodities el año pasado el mercado total de derivados ascendía a 20.000 millones de dólares, a pesar de no existir un respaldo de capitales atrás que explique semejante movimiento.

Esta situación prendió luces de alarmas en la principal potencia del mundo y por eso el regulador del mercado de futuros -la Comisión de Trading de Futuros de Commodities (CFTC) inició un debate para establecer límites y mayores controles en las posiciones de los futuros de energía y derivados de productos energéticos.

Las conversaciones preliminares giran actualmente en torno a las excepciones, en las que entrarían aquellos que efectivamente planeen comprar petróleo para un uso futuros y dejar de lado a los que centran la operación como medio de cobertura de riesgos financieros.

"Estas regulaciones tienen como objetivo limitar las tenencias que los traders pueden tener en futuros de energía y restringir el trading especulativo del petróleo y el gas en el mercado de futuros, incluyendo también a índices y fondos de inversión", resaltó Research for Traders.

La ley "Commoditie Exchange Act" establece que la CFTC debe imponer "límites" en la comercialización y las posiciones con el objeto de disminuir o prevenir las cargas indebidas que puedan ser generadas por una especulación excesiva.

La buena intención puesta de manifiesto por la ley estadounidense queda en la nada en materia energética debido a que la entidad reguladora establece límites respecto a algunos productos agrícolas pero no dice nada sobre el mercado del petróleo y de sus derivados.

Según los datos informados por el Nymex, desde 1982 hasta 2005 las transacciones del mercado de futuros de energía mantuvo una suave tendencia ascendente.

En 2006 pegó un salto del 70 por ciento para mantenerse estable en el 2007, y en el 2008 marcó un nuevo crecimiento exponencial del 80 por ciento con un promedio de 1,4 millones de transacciones diarias, una cantidad inimaginable tiempo atrás.

Originalmente, el mercado de futuros fue creado para que los productores puedan cubrirse del riesgo que enfrentaban frente a una variación de los precios en el futuro, siempre dando por sentado que comercializarían dicho bien.

La evolución de los precios registrada en los últimos años dejó en claro que el objetivo original dejó de ser el principal y creó una nueva burbuja debido al alto grado especulativo reinante.

Inauguraron una fábrica de Notebooks en Córdoba

En diálogo con Télam, el presidente de la firma, Pablo Suaya, contó que la nueva planta -de 1.200 metros cuadrados- fue habilitada en el barrio Alto Alberdi y su construcción demandó una importante inversión, además de la posibilidad de generar 50 puestos de trabajo.

Según Suaya, la producción se verá incrementada un 18 por ciento, y en la actualidad los usuarios de la marca alcanzan un total de 250 mil personas en todo el país, y unos 40 mil en Córdoba.

Tras precisar que durante 2008 la empresa alcanzó un total de ventas de notebooks de 35.000 unidades y de 69.000 unidades de PC de escritorio, Suaya reveló que las proyecciones realizadas para el 2009 indican que la venta de notebook rondará las 69.500 unidades y las de PC unas 87.500.

La empresa sigue ampliando los niveles de elaboración de sus productos y en lo que va del año alcanzó una capacidad mensual de fabricación de 7.000 unidades en su planta de Capital Federal y de 1.500 en la instalada en Córdoba.

Desde la provincia mediterránea abastece a La Rioja, Salta, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy y Tucumán.

martes, 14 de julio de 2009

Una encuesta reveló que el 55% de la población compra menos comida

El año pasado, el 36% había pasado por esta situación al menos una vez. Además, el sondeo reveló que el 39% no acudió al médico alguna vez por problemas económicos y que el 31% no compró medicamentos por el mismo motivo
Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (UCA), este año el 55% de la población debió resignarse, al menos una vez y por cuestiones económicas, a comprar menos comida o comida de menor calidad, cuando el año pasado ese porcentaje fue de 36 por ciento.

A su vez, siempre según el sondeo de 466 casos de centros urbanos, este 2009 un 39% de los encuestados no fue al médico o al dentista al menos una vez por problemas económicos, mientras que el año pasado pasó por esa situación un 18% de la población.

Sobre la misma temática, un 31% de la gente dejó de comprar medicamentos al menos una vez por el mismo motivo, cuando en 2008 el porcentaje era de 14, mientras que el 67% se privó de hacer actividades "recreativas", contra el 39% del año anterior.

Además, los problemas económicos también hacen que la población no pague servicios públicos o decida atrasar el abono de las boletas, siendo este año de 26% el porcentaje, contra el 9% de 2008, publicó el diario Clarín.